Este proyecto de ley propone prohibir durante 60 años cualquier cambio de uso del suelo en áreas de bosques nativos e implantados que hayan sido afectadas por incendios, tanto provocados como accidentales. La medida busca garantizar las condiciones necesarias para la restauración natural de las superficies incendiadas, sin perjuicio de las protecciones adicionales que establezcan las leyes nacionales o normativas municipales.